Con la experiencia nos vamos dando cuenta de que la vida es así, una danza constante, un devenir entre distintos estados emocionales que buscan la paz. Es importante tomar conciencia de esto para dejar de buscar que la danza pare, porque no lo hará.

Este ir y venir es como el fluir del agua, siempre en movimiento…el agua en su naturaleza fluida tiene una característica increíble en su recorrer el camino, parece que se atora cuando encuentra un obstáculo pero en realidad nunca se para, siempre en movimientos micro está buscando por dónde seguir su paso. Ante esa piedra o ese arbusto o incluso montañas genera pequeños movimientos de avance, suavemente, fluidamente porque lleva la cualidad del movimiento en su esencia.

Igual nos sucede a los seres humanos en nuestra experiencia, descansar en el conocimiento del fluir constante, nos lleva a darnos cuenta de que todo se está movimiento en cualquier situación. Cada día, en cada instante estamos avanzando. No es posible atascarse, es una percepción que no es real.

La danza de la vida es la que es, siempre en movimiento, siempre en un ir y venir de experiencias de distinta índole, en la que en ningún momento nos bañamos en el mismo agua…El discurrir de la vida  y sus acontecimientos es inevitable, así que, sea lo que sea en lo que estés, esto también pasará.

Conecta con el fluir de la vida y descansa en los pequeños movimientos que estés realizando porque son los necesarios para encontrar por dónde seguir drenando esa montaña y por dónde salir de nuevo al inmenso océano.