Bienvenida
Todo comienza con una bienvenida y en esta ocasión te la doy a ti y me la doy a mi misma.
Ha empezado el 2021 y han pasado tantas cosas, que con fuerza se me hace latente esta frase de: » en realidad la vida, son muchas vidas en una». Me acerco a ti de nuevo desde la escritura, con el deseo de seguir cultivando y nutriendo este espacio que quedó en un segundo plano ante tanto cambio y tanta urgencia. Además, actualmente hay tantas vías de comunicación online que sinceramente a veces no damos abasto. Así que voy a mantener este espacio como algo íntimo entre tú y yo, como ese lugar en el que me siento a escribir y la hoja en blanco me da la bienvenida para poder hablar contigo y conmigo a la vez.
Bienvenida, palabra de principios. Como todas las palabras, cuando las escuchas te despiertan cosas y estarás conmigo en que ésta suena cálida, abierta y amable. Es reconfortante porque te abre la puerta y al escucharla o leerla sientes que contiene una perla en su interior. Siempre me ha gustado empezar por ahí, con ella como principio, porque en sí misma es sanadora y contiene algo que se nos ha olvidado.
Te cuento,
Así como yo te doy la bienvenida, la vida ya lo hizo contigo hace tiempo, desde el mismo día en que llegaste a este mundo. No sé hace cuanto, pero eso no importa. Lo importante es que ocupas un lugar y ese lugar es necesario, sino no estarías aquí. Formas parte de un amplio tejido y la vida no da puntada sin hilo. Llegar a la vida es un inicio, de los muchos que transitarás, llegar a la vida es un sí inevitable, ella acepta todo tu camino y tu proceso vital y tú ¿lo aceptas?.
Sé que muchas veces nos preguntamos ¿Qué hago aquí?, no entiendo. O quizá ¿Cuál es mi lugar?.
Te contesto sencillamente, ¿Has olvidado este permiso para ser? Pues realmente tu lugar ya te fue dado y sólo tienes que ocuparlo.
A pesar de lo que estés viviendo ahora, incluso si estás en algún momento en el que no te sientes aceptado o incluido. Aquí conmigo, por un instante te invito a ampliar tu mirada y recordar que la vida ya te dio el ok, ya te recibió, ya no hay lugar para dudar de tu sitio. Tu bienvenida es incuestionable y el mensaje que la palabra encierra en sí misma es, Bien, ven y anida.
Esta vida como un enorme espacio amplio en el que desplegarse, jamás se opone a cualquier expresión que quieras ofrecer. En mis clases siempre explico esto de una manera muy sencilla, cualquier movimiento que tu cuerpo quiera hacer no encuentra resistencia en el espacio, puedes desplegarte libremente y no encontrarás impedimento.
Esto nos lleva al siguiente encuentro, el permiso de ser debes recuperarlo. Observa con detenimiento qué creencias has construido que te impiden manifestarte libremente, cuántos permisos te has ido negando por miedo a ser rechazado o no amado porque en esa renuncia estás sacrificando lo más sagrado, tu libertad de vivir siendo quien eres en cada momento. No sé te pide nada especial, simplemente ser capaz de dar la bienvenida a cualquier experiencia que estés viviendo y ya desde ahí avanzar en ella hacia donde puedas (sabiendo que por ley, el impulso siempre es avanzar hacia tu mayor bienestar) sabiendo que en el camino, cada paso tiene su lugar. Acompaña tu momento con amabilidad haciendo espacio para recibir lo que hay y así poder ir descubriendo cómo encontrarte cada vez mejor.
Nuestro inicio es un Si, un permiso para Ser.
Así que bien, ven y anida.
Con mucho amor y mucha calidez, la que siento al escribir estas palabras y conectar con la apertura que dan, te dejo esta perlita, este pequeño recordatorio y te doy la bienvenida.
Quizá sea necesario leer esto despacio y en voz alta, con tu propia voz acunando tu existencia.