A veces, uno siente que está atravesando un momento realmente difícil; un momento que perfectamente podría llamarse crisis.
Si uno investiga la etimología de la palabra Crisis, encuentra algo muy interesante. Crisis viene del griego e implica “separación” y “decisión”, ajá…aquí está, por eso se siente tan desgarrador, tan intensamente profundo porque implica dejar algo atrás y avanzar en algo nuevo y desconocido. Las cosas ya no están como estaban, lo nuevo pide paso y hay que entregarse a ello.
La mayor parte del sufrimiento en momentos de crisis, se deriva de la mentalidad programada. ¿Qué significa esto? Sería toda la información aprendida que mantengo en mi mente sobre mí mismo y sobre la vida, es decir, lo que valoro positivamente y lo que no. Así que, obviamente en momento de crisis, estoy atravesando algo que para mi mente programada no está nada bien. Necesito soltar creencias viejas y confiar en eso que con fuerza me empuja hacia lo siguiente. Hay una imagen preciosa para visualizar la crisis, una grieta que se abre hacia… ¡déjate guiar, suelta, no te aferres y así saldrás al otro lado y te sorprenderás!
Propongo un ejercicio de agradecimiento para estos momentos. Me di cuenta que al parar un segundo y enfocar mi mente en todo por lo que me siento agradecida en este momento, la lista superaba con creces a todo aquello que me hace sentir incómoda e inquieta. Es un hermoso ejercicio para tomar perspectiva ante un momento puntual y muy reconfortante. Uno se da cuenta de muchas cosas… lo dejo ahí… como propuesta…
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