¿Visión corta? Pon las largas!

Todas las situaciones que se te presentan pueden ser vistas a corta o larga distancia. Y todos sabemos que las luces cortas sólo nos dan una visibilidad reducida.

El otro día estaba cenando con unos amigos y uno de ellos estaba contando que después de un tiempo había contactado con una «ex» de la cual no había obtenido respuesta y decía: «pues no lo entiendo». Conozco bien la historia así que enseguida me salió…»Visión corta, pon las largas», jaja y esto que al sonar así me genero mucha gracia me ha llevado a este post.

Efectivamente cuando contamos algo lo hacemos desde nuestra corta mirada, desde nuestro mundo, siempre en referencia a nuestra «persona», y ahí va todo el lote de nuestra historia. Así que hacemos de lo que sucede algo «personal» y desde ahí es corto nuestro alcance. Nos olvidamos que el otro tiene otro mundo, otro punto de vista, su propia percepción construida también desde su historia y que cuando actúa lo hace siguiendo su visión de las cosas.

Cuando esto sucede, estamos tan inmiscuidos en nuestra propia percepción que no podemos darnos cuenta de la cantidad de elementos desconocidos que hacen que una persona no devuelva una llamada. Nos cuesta abrir nuestra mirada porque eso supondría dejar de ver las cosas a nuestra manera y se desmontaría lo que sostenemos. Descubriríamos que el punto de vista del otro es tan válido como el nuestro y no nos quedaría más que ampliar la visión de la situación y humildemente aceptar.

Imagina ahora que hablamos de tu existencia.  Te puedes percibir sólo, separado, atrapado en un cuerpo y en tu pequeño mundo con cuatro o cinco temas recurrentes (visión corta) O puedes ampliar la mirada, observar lo que te rodea, sentirte presente y parte del todo, participar e ir más allá de tus pensamientos, emociones y sensaciones.

Darte cuenta de que en realidad por más que lo intentes no puedes aislarte del mundo que te rodea, estás conectado a todo. En esta vida, estás en un juego de percepciones y relaciones cambiantes que cambian constantemente.  Nunca serás ajeno al mundo que ves porque eres tú el que lo ves, ni la vida te deje aparte en ningún momento porque respiras involuntariamente.

Poniendo las largas, descubrirás que si tu puedes percibir tus sensaciones, no puedes serlas; si puedes sentir emociones no eres ellas y si puedes observar tus pensamientos, tampoco eres tus pensamientos. Nada existiría si tu no te dieras cuenta de ello. Luego ¿Quién eres tú entonces? ¿Quién está percibiendo?

Para indagar en esta pregunta, tendrás que soltar la imagen que tienes de ti mism@.