Presencia Creativa
Siempre me encantó abrir la nevera y cocinar con lo «que hay». Con poquito que hayas estado atent@ en tu vida a los sabores, colores, olores y deleites de la gastronomía, puedes poner en marcha la imaginación. Cuando abro esa puerta y me encuentro con esos ingredientes» del momento», mi mente y mis sentidos se activan y la creatividad se pone en marcha. Reconozco que aquí, vale todo, las zanahorias que están espléndidas y el pimiento chuchurrío que casi es el que más ilusión me hace utilizar. No necesitamos un curso de cocina creativa para agarrar este momento y hacer de él el plato más suculento que se nos ocurra. Es una cuestión de actitud.

Esto, claro está, no tiene nada que ver con cocinar siguiendo una receta y bajando a comprar cada uno de los ingredientes «necesarios», es otro juego; una oportunidad para descubrir nuevos sabores y llegar a platos desconocidos. Es divertido, dinámico y requiere de presencia y de participación activa para elaborar lo que será «la creación».

La vida cada día nos presenta diferentes ingredientes y nuestra presencia creativa es la única que nos va a permitir vivir tranquilos y en disfrute. Amanecemos y empieza el juego, numerosos acontecimientos se nos presentan y nos encontramos ante ese momento en el que abres la puerta de la nevera y te preguntas qué voy a hacer con esto que hay. Esto es un Sí, a la Vida. Una actitud de fastidio, o una actitud de a mí me gustaría otra cosa, o voy a retocar todo para ver si pongo de aquí  o quito de allá es elegir no desarrollar la presencia creativa y casi me animo a decir que de este modo nunca podremos saber quienes somos en realidad.

La presencia creativa es un acto natural, es observar, encarar y generar el plato más suculento posible con lo que acontece. De este modo, estoy tranquil@ porque no necesito que lo que sucede sea distinto y me siento viv@ porque me siento participando creativamente en encontrar la respuesta que voy a elegir ante ello. No enjuicio, simplemente me pongo a ello y esto me permite desarrollar mis capacidades y mi creatividad. La vida es muy generosa y cada día nos permite descubrirnos en los actos más pequeños. Para ello, no me puede dar una receta ni los mismos ingredientes cada día, al contrario, en su incertidumbre me permite engrandecerme al darme la oportunidad de aumentar mi confianza en cada momento presente.

Así que, me gustaría dejarte este mensaje para lo que venga… imagina cuál es la respuesta más suculenta para esto que tienes delante hoy y en cada ahora… y disfruta sorprendiéndote de quién eres.