Habitar el cuerpo
El cuerpo es nuestra parte más terrenal, más sólida y registra todas nuestras experiencias. Descubrirlo y aprender a escucharlo me permite darme cuenta de cómo estoy manejando mi vida. Como parte conectada con la tierra, funciona bajo la influencia de ciclos, ritmos, mareas, vibraciones, movimientos planetarios, es decir, se encuentra en constante cambio y movimiento. Además es una caja resonadora de los acontecimientos que vivo; se expande o se contrae, se cansa o se revitaliza, presenta dolores o sensaciones cálidas. El cuerpo se manifiesta en infinidad de formas. Por todo esto, conocer qué sucede en mi cuerpo, me da muchas claves para buscar mi equilibrio y armonía.
“Querido compañero cuerpo, creo que todo el mundo debería escribirte una carta en la que dialogar contigo, una carta en la que escucharte, mirarte y aprender de ti.”
Iniciar la conexión con el cuerpo suele tener una puerta de acceso en la respiración. Ella nos guía y nos hace de puente entre el afuera y el adentro. Si ponemos el foco en la inhalación, la mirada y el sentir se desplazaran hacia el cuerpo y una vez ahí, mi atención acompañará el aire que se exhala. Si además, cerramos los ojos, la conexión con mi cuerpo aumenta y puedo viajar hacia mi interior con más facilidad. La exhalación me puede ayudar a aflojar y soltar los músculos para ir haciendo espacio y expandiendo mis sensaciones internas… Recorrer todas las zonas de mi cuerpo, habitar cada parte, atenderla, respirarla y realizar los movimientos que me vayan surgiendo en esta exploración me ayudará a sentir cómo me encuentro en este momento y qué necesito.
Si además pones una música y permites que el movimiento se conecte con el sonido llegarás a una danza espontánea en la que expresarte siguiendo lo que del cuerpo emerge. Es muy importante aquí, soltar la mente y sus pensamientos, dejarse llevar, disfrutar y no buscar nada en concreto, sólo mantenerse conectado con el cuerpo, la respiración y el movimiento.
Aprender a cuidar mi cuerpo, me enseña grandes lecciones de aceptación y de acompañarme tal y como soy. Es una forma de comprometernos con el amor hacia nosotros mismos. Por supuesto, que no estoy hablando del cuerpo como imagen externa, sino de sus manifestaciones internas que nos muestran como la vida va sucediendo a través nuestro. De su capacidad de contraerse y ponerse duro o de expandirse y relajarse, de su fuerza o debilidad, estabilidad, equilibrio, de sus reacciones ante determinados alimentos o personas, de su fluidez y movimiento, de su cansancio o vitalidad, de su voz, de sus temperaturas. El cuerpo nos acompaña y nos ayuda en todos los procesos que transitamos.
En el contacto con nuestras sensaciones además de encontrar la respuesta a cómo las cosas nos afectan, también nos abrimos a nuestra intuición de por dónde avanzar. Siempre se dijo, “el cuerpo sabe la respuesta” y es que el cuerpo nos conecta directamente con nuestro interior y nos muestra el efecto que los acontecimientos tienen en nosotros de una forma honesta.
La sabiduría del cuerpo es infinita, explora tu cuerpo y no te pierdas la oportunidad de descubrirla!