El perdón es un acto interno que funciona como puente entre el conflicto y su liberación. Sí, así de potente es…
Claramente no me estoy refiriendo a lo que muchos entienden por perdón, ese acto, en el que basado en mis principios o valores, te perdono a ti que te los has saltado para liberarte de mi enfado o para que te quedes tranquilo. Noo, me estoy refiriendo al perdón hacia uno mism@.
Para entender lo que quiero decir, voy a hablar de la historia del terapeuta Ihaleakala Hew Len. Esta historia me impactó y creo que nos ayudará a abrirnos a esta idea de «perdonarme». Este terapeuta hawaiano, curó un pabellón entero de personas mentalmente enfermas, «criminales», lo cual ya es maravilloso pero lo realmente increíble fue cómo lo hizo…y es que esto sucedió sin ni siquiera verlos!!!
El doctor Len, comenzó a leer los casos de los pacientes y a trabajar sobre sí mismo, a curarse a sí mismo. ¿A curarse el qué, pensarás? A curar esa parte enferma de su mente que veía reflejada en esos pacientes. Claramente él entendía lo que significa asumir la total responsabilidad de tu vida y es que no hay nada en ella que no tenga que ver contigo. Si algo está en tu vida, es tu responsabilidad, tiene que ver contigo y es parte de tu creación.
Para ello utilizó un arte milenario llamado HO’OPONOPONO, una técnica de resolución de conflictos que permite limpiar, borrar y encontrar la propia paz, dentro de uno mism@, a través de las siguientes afirmaciones: «Lo siento, Te amo» o «lo siento, gracias, te amo». Por supuesto, te recomiendo practicar esta técnica cuando te encuentres en conflicto pero quiero seguir clarificando y profundizando en el perdón.
Cuando encuentro en mi vida alguna situación, persona o acto que genera en mí un rechazo o un conflicto de cualquier tipo, necesito entender que el conflicto ya está en mí, lo estoy sintiendo y por ende, lo estoy padeciendo. El acto del perdón implica una decisión interna de soltar el conflicto que hay en mi mente sobre ese asunto, implica aceptar y perdonar la parte de mi que lo crea «inconscientemente» y la parte que hay en la MENTE de la que todos somos parte que crea estas situaciones.
Es un acto de responsabilidad porque lo tomo como propio puesto que está en mi vida y me afecta. Es un acto poder porque puedo liberarlo a través de mi decisión de perdonarlo. Es un acto divino porque me permite conectar con el amor que hay en mi y a través de él soltar el sufrimiento y llegar a mi paz.
Vamos a ver la secuencia del trabajo interno del perdón con un ejemplo de una situación cotidiana: Quedaste en llamarme, pero no lo hiciste!
- Acepto que «esto» está en mi vida y me genera «sufrimiento». Acepto que me duele o me molesta y que eso está en mi. Necesito mucho amor en este momento en el que me conecto con «mi herida» (abandono, rechazo, no soy tenida en cuenta, etc.)
- Me responsabilizo, recupero mi «poder hacer algo» en esta situación que no pase por culparte o enfadarme contigo porque yo qué sé, tus razones tendrás y además eso ya no importa. Ya sucedió, no puedo cambiarlo y culparte sólo sostiene la idea de que tú tienes el poder de hacerme sufrir, lo cual, no es real. Sólo yo puedo elegir sufrir en esta situación….y como me duele…sigo…
- Me perdono por haber creado esta situación desde algún lugar de mi mente inconsciente y decido internamente soltar este conflicto dejándolo de sostener tratando de llevar razón. Esto es mi respuesta amorosa, es la compasión. En este acto, nos liberamos todos!, me libero de mi malestar y te libero mis expectativas.
- Cuando a través del perdón he podido hacer un espacio sin conflicto en mi mente, solicito la ayuda interna de poder percibir esto de otra manera. Una manera amorosa y libre de conflicto. Confío en la sanación que se produce en mi al decidirla y pedir que el amor que hay en mi se ocupe de conectarme con mi paz.
- Agradezco que a través de este «encuentro conflictivo» puedo liberar aquellas partes de mi que todavía sienten desamor. Sólo así puedo llegar a liberar esta situación, sólo así dejaré de crearla o si me pasa de nuevo ya no lo viviré igual, el resto…repetir situación de sufrimiento, una y otra vez. Esto que está explicado aquí a través de este ejemplo tan sencillo es aplicable a cualquier situación con la que entres en conflicto, tanto si es propia como si viene espejada por un «otro». ¡Perdona, Ama y Agradece!, encuentra la paz que hay dentro de ti.