Dirección

A la base de un espacio contenedor de cualquiera de mis sentires y vivencias, a la base de un abrazo de todo lo que acontece, amanece un impulso que orienta la energía, la alegría, las ganas de vivir…

Surge una dirección, una voluntad que pone en marcha un funcionamiento hacia la acción… Es la belleza de la danza del masculino y el femenino, dos energías diferentes sucediendo al unísono y en complementariedad.

Un sí a lo que sucede en el caminar maneja creencias del tipo:

Todo ocurre por un motivo y todo puede servirnos (aprendo de lo que va sucediendo, pienso en posibilidades).

No hay fracasos. Sólo hay resultados, desenlaces que  yo observo y de los que sigo aprendiendo. Los resultados simplemente son distintos a los que esperabas y son una experiencia en tu camino hacia…

Una voluntad clara se mantiene con creencias como:

Asumo la responsabilidad pase lo que pase. Este es mi mundo y yo me hago cargo de cómo lo siento, cómo lo pienso y cómo actúo. Creencia que no te deja indefenso sino que te da la oportunidad de elegir cual es la mejor manera para tu bienestar .

Mi compromiso y mi dedicación generan conquistas duraderas en mi interior y en mi exterior. Aquí pongo mi entrega personal a favor de lo que para mi es importante.

Hago lo que me gusta…mi labor me inspira

A estas alturas ya habremos experimentado que mis creencias determinan mis estados personales, así que, en mi mano está elegir aquellas que impulsen mi crecimiento y mi bienestar para avanzar hacia mi excelencia en esa danza de fuerzas “aparentemente contradictorias o diferentes”.

Navego en algo que me lleva y me da el contexto, a la vez que siento las ganas de definir lo que quiero dar