Compartir-se

No te escondas por favor, no te alejes ni te apartes, ni te hagas pequeña, el mundo necesita de ti y tu de el. Toma muy en serio esta idea, tu presencia en este mundo no es casual.

Nos cuesta tanto entender que todo lo que cada uno de nosotros es y siente está representando algo muy importante para la vida del otro. Todo esto es una cadena perfecta de aprendizajes y de felicidades de amor. Sin embargo, nos cuesta mucho el contacto, el contacto verdadero, ese contacto en el que me expreso y me comparto. Sentimos mucho miedo, especialmente cuando no nos encontramos bien, cuando estamos atravesando algún momento difícil y nuestra mente lo juzga y opina que es mejor esconderse.

Mi experiencia en el trabajo de grupos es que aunque cueste abrirse y contactar, la persona siempre sale reforzada, liberada y sintiéndose parte. El grupo actúa como una caja resonadora y te devuelve empatía y comprensión, permite que tu sentir sea expresado, compartido y así transitado. Lo que tu eres, sientes y dices al otro le viene bien, le toca en algo de su historia y  de ahí se avanza y se crece en comunión. Nos encontramos en ese caos interior que uno cree único y exclusivo, descubrimos que somos lo mismo y nuestro corazón se va abriendo.

Al salir ahí fuera y mostrarme, me encuentro con un otro, me encuentro conmigo y muchas veces me encuentro con lo que necesito, la ayuda indicada. También la oportunidad de apoyar al otro. A veces, hay encuentros que te muestran tus mayores desafíos o lugares sombríos siendo una invitación a avanzar en tus limitaciones y seguir creciendo en tu amor. Lo que tu eres es perfecto para mi y viceversa, por eso es tan importante animarse a compartirse, por todo el bien que puedes hacer al otro al sincerarte y emocionarte junto a él. Esto rompe la separación y la diferencia y nos hace danzar conectados y comprendidos, pudiendo elaborar mucho mejor nuestros procesos. Cuando hablo de esto, hablo en situaciones cotidianas, en cada instante está sucediendo.

No tengas miedo a mostrarte o si lo tienes no te detengas, en realidad es lo que más deseas, compartirte, entrar en comunión con los demás, dar lo que eres, sentirte parte y útil. Es el lugar sagrado para conocerte.

Sal y anímate, el mundo necesita la luz que solo tu puedes dar, brilla para el mundo y así descubrirás la inmensidad de tu luz.

 Es tu luz la que ilumina el camino (Rumi)