¡Abandona la Queja!

La queja es un mal hábito, si te propones dejar de quejarte por unos días, observarás lo que te cuesta. Y es que la queja se ha instalado en nuestra personalidad y en la sociedad como un virus, un estilo de vida. Como aquí nos gusta poner conciencia en nuestras elecciones y observar a dónde nos llevan en vez de seguir un programa instalado que opera automáticamente.

Observemos cómo funciona la queja.

La queja se centra en todo aquello que falta, en aquello que me disgusta o con lo que no estoy de acuerdo. Una vez que mi mente se enfoca en esta parte de la vida, lo refuerzo y lo veo constantemente, finalmente será el aspecto de vida que más habito. Una vida a disgusto.

Una vida basada en una actitud de queja, conlleva unas emociones asociadas; frustración, enfado, disgusto, lucha, en definitiva, mal humor. Estos sentimientos también se van convirtiendo en una forma de vida y el cuerpo empieza a responder de este modo, contrayéndose, manifestando estrés, dolores, dificultades para dormir, problemas digestivos. Es decir, habito un cuerpo molesto y desvitalizado.

El beneficio de la queja, ¿para qué me quejo? quizá te sirva de deshago por un rato pero ten claro que a la larga no te va a dar nada, no sirve más que para sumar conflictos a tu vida. Cuando me quejo, no me hago responsable de mi vida, responsabilizo a los demás o a las situaciones de mi malestar y así pierdo completamente el poder que tengo de ser feliz y vivir tranquilo. De nuevo me desvitalizo y me siento impotente. ¿A quién le gusta vivir así?

Realmente si quieres hacer un cambio relevante en tu vida, abandona la queja

Te propongo que por 21 días practiques el abandono de la queja. Utiliza una pulsera o algún objeto que te ayuden a recordar tu compromiso y si te das cuenta de que te quejaste de nuevo, cambia la posición de esa pulsera u objeto y empieza otra vez. Como cualquier práctica es una invitación a tomar conciencia y a ejercitar tu capacidad de transformación.

Es muy sorprendente darse cuenta de cómo la queja está instalada en nuestro discurso, cuanta comunicación se da en torno a ella y el regalo que supone liberarse de ella…

Cuando la mente deja de enfocarse en la queja, encuentra su descanso y su plenitud en todo lo que sí hay, lo que agradece. Una vida de aceptación es una vida en paz. Sin duda, un cambio que transformará tu realidad.

Sin acto no hay cambio y esto está en tu mente y es tu elección. Si quieres un cambio en tu vida, aquí te dejo la invitación.

Me encantará recibir tu experiencia con esta practica. Ya sabéis que vamos juntos y que en esta unión, somos más fuertes.